“Cada quien vota desde su perspectiva personal y las cuentas ya están echadas”

JUAN SCORZA

El venezolano es muy variado en sus formas personales de ser. En un libro titulado 16 tipos de personalidad expongo 16 formas distintas de ser que he podido distinguir y captar claramente entre la población nacional; formas diferentes e incluso antagónicas, sin embargo todas normales y válidas.Desde posiciones, visiones y perspectivas individuales se establece la escogencia electoral, es decir, el votar por uno u otro candidato o el abstenerse. El cambio desde una preferencia ideológica o partidista a otra, lo cual es normal y democrático que ocurra, es bastante lento en la persona y se da solo a través de los años. Cuando hablamos en términos de una época o década determinada, las tendencias electorales globales resultan ser necesariamente duraderas. Para las venideras elecciones del próximo 14 de abril de 2013, ya las cuentas a nivel personal están echadas.

Acaba de haber una campaña presidencial en la que menos del 20% de la población se abstuvo de ir a votar. Es decir, votó todo el mundo y se acaba de raspar la olla. Por cuarta vez consecutiva el señor presidente Hugo Chávez triunfó, aunque durante el final de la campaña, como él mismo luego confesó, se halló sin fuerzas para movilizarse hacia todos los rincones de Venezuela. Seguidamente, para rematar, en las elecciones de gobernadores del 16 de diciembre pasado, con el presidente Hugo Chávez enfermo en la República de Cuba, el chavismo volvió a triunfar en 20 de las 23 gobernaciones.

El 14 de abril, sin necesidad de apoyarse en encuestas, se nota claramente que se repetirá lo ya ocurrido el 7 de octubre de 2012, en las últimas cuatro elecciones presidenciales y en las recientes elecciones a gobernador.

El chavismo vencerá con 100% de probabilidad. ¿Por qué? Por las razones siguientes:

Nuestros estudios sobre personalidad indican que cada persona, a lo largo de los años y a su propio tiempo y ritmo fabrica las razones para establecer su escogencia electoral y lo hace desde la óptica que pauta su forma individual de ser. Cada quien, a través de su cotidianidad y del tiempo, saca su cuenta particular y lo hace en función de aquello que en su ser, su mente y su corazón, considere que es lo más importante. Debido a la profundidad de las transformaciones implicadas, en Venezuela la escogencia electoral no es un acto ligero, superficial o producto de un momento, sino algo pensado y digerido largamente.

Pero sucede que a la hora de la campaña electoral, solo con la mitad de los venezolanos es fácil abordar abiertamente estos temas, discutirlos y conversarlos, ya que solo esa porción de la población vive su vida metida de cabeza en la interacción social y en los sucesos compartidos. Con los extravertidos uno sabe dónde ellos están políticamente porque no lo esconden, como no esconden mucho de lo relativo a sus vidas y así es posible intentar convencerlos. Pero con la otra mitad de la población, en cambio, aquella que mantiene su existencia circunscrita a su pequeño gran mundo personal, la campaña electoral es algo más difícil de realizar. Para conquistarla electoralmente, para convencer y hasta para abordar el tema, se le debe llegar a su existencia particular y a su vida privada y ello requiere de un esfuerzo y tiempo adicional.

No basta con la acción de los medios de comunicación y las movilizaciones masivas de calle para involucrar a todo votante. A cierta porción de la población hay que llegarle en sus casas, a su propia existencia y ambiente diario y con suficiente tiempo. En la muy corta campaña presidencial, con la presencia directa, amplia y envolvente de los candidatos en todos los rincones de la Patria será un factor de peso y la disponibilidad de ambos candidatos principales, el señor Nicolás Maduro y el señor Henrique Capriles, para darle la vuelta a pie a Venezuela si es necesario, es pareja. No habiendo diferencia en la capacidad de movilización, la presente coyuntura electoral corre a favor de la opción que disponga de antemano de una plataforma acumulada de roce y amarre de voluntades directo con el electorado.

El señor Hugo Chávez, figura central del chavismo, como precandidato presidencial desde 1994, como candidato presidencial en 1998, luego como Presidente de la República por 14 años y varias veces más, como candidato a la reelección, tomó contacto directo con toda la población entera del país a nivel individual o personal y en ello el chavismo tiene una insuperable ventaja o activo, como dirían los economistas.

Los que adversan al candidato del gobierno no tienen chance para torcer el resultado histórico de las urnas, por más que diseñen una campaña muy imaginativa y novedosa. Les faltará el largo y sostenido roce con la gente a nivel personal para provocar un cambio en la preferencia electoral de la mayoría de los electores y ya no hay espacio temporal para eso. Así vistas las cosas, ya no hay posibilidad de cambiar los resultados electorales que se avecinan y las cartas ya están echadas; de forma que el señor Nicolás Maduro, candidato por el chavismo a la primera jefatura del Estado, señalado como tal públicamente y sin dudas por Hugo Chávez antes de su fallecimiento, será el próximo presidente.

No obstante ello, es necesario apuntar que, de manera residual, el cambio en la opción electoral favorita en no pocas personas puede ocurrir a veces de manera súbita. Ello se da cuando se viven sucesos sociales de gran capacidad para sacudir conciencias, tal como lo fueron los sucesos del 11, 12 y 13 de abril de 2002, el paro petrolero de 2002-2003, los intentos de referéndum revocatorio de 2004 y de la reforma constitucional de 2007. En esas pocas horas, cuando se cruza lo cotidiano con lo trascendente, suelen darse cambios súbitos de posición en un significativo número de individuos votantes.

Y hay que decir que los cambios rápidos de viento que pudieran aparecer en la actualidad política del país pueden más bien aumentar la ventaja electoral a favor del chavismo. La reciente expresión popular amorosa ante el fallecido señor presidente Hugo Chávez, de enorme magnitud no imaginada, la cual llevó literalmente a centenares de miles de personas a acercarse a sus restos mortales y la cual fue el primer tema mundial en la prensa por una semana entera, pueda que se inserte dentro de esos eventos umbrales que provoquen saltos en la conciencia individual, pero más bien a favor del chavismo.

Pueda que se mueva y se cambie la voluntad electoral de algunas personas que han adversado al chavismo, al patentizar, percatarse y entender que ese amor que se le tiene a la figura de Hugo Chávez debe tener profundas razones que los medios de comunicación que ellos frecuentan no reflejan. Es como cuando una ola le pega a uno en la cara, solo que en este caso, la persona lo descubre en su corazón, al verse inundado de tristeza por el fallecimiento de alguien que creía no querer.

¡En esas colas por ver los restos del Presidente había bastante ciudadano sin signo partidista visible!

¿Qué hace una persona resistiendo una cola de diez o veinte horas para ver un segundo o dos a unos restos mortales? Buscar una verdad que será su nueva verdad./LUSTRACIÓN: ETTEN CARVALLO/CIUDAD CCS

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