Montalbán: En residencia Madre Emilia buscan desalojar a abuelas

En las residen- cias de la Fundación Madre Emilia Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, ubicada en la urbanización Montalbán, Caracas, conviven unas 110 abuelas, distribuidas en cuatro módulos -Padre Machado, Nuestra Señora de Lourdes, La Milagrosa y El Cristo.Las abuelas -cuyo tope de edad alcanza los 95 años- llegaron a esta morada para buscar un lugar tranquilo y placentero en el que pudieran vivir en paz y sobre todo al alcance de su situación económica, pues la condición sólo se expresaba en una modesta ‘colaboración’.

Con esa idea, la adulta mayor Ana Elisa Hougaard -de 58 años-, con movilidad reducida debido a problemas musculares severos, acudió hace más de un año para buscar morada.

Sin embargo, refiere que empezó con una ‘contribución’ de 1.400 bolívares mensuales por vivir en una habitación pequeña, luego le ofrecieron su actual cuarto y por ella debía colaborar con 1.800 bolívares, “pero no tenía seis meses de estar viviendo aquí cuando subieron el aporte a 2.700 bolívares, a partir del 1 de mayo, y los gastos médicos son aparte”.

Esta situación mortifica no sólo a Hougaard, sino a otras 44 adultas mayores que ocupaban las habitaciones del módulo Padre Machado, pues la directiva de la casa hogar las presionaron desde julio del año pasado para que desocuparan las alcobas y se trasladaran a espacios más reducidos en otra área del edificio, aun con el aumento de la colaboración, “algunas ya han cedido y han sido desalojadas, por eso ahora sólo quedamos 12 en este módulo bajo presión”.

“Las hermanas no nos han pasado comunicaciones escritas sobre la situación de las habitaciones, sino una circular que no va dirigida a alguien en particular y que hay que leerla entrelíneas para entender que nos están diciendo que el tiempo de nosotras de estar aquí se acabó”.

Entre las medidas de presión psicológica menciona que las hermanas prohibieron a las empleadas que limpiaran pasillos y habitaciones “para que nos obstinemos y nos vayamos”.

“La vida es sagrada”, manifiesta Marta Susana Menaché de Lovato, de nacionalidad argentina, otra habitante del lugar desde 2009. Está en Venezuela desde hace 40 años, no tiene familia en el país, ni otra residencia y debido a su delicado estado de salud -cáncer de seno- expresa su preocupación por su calidad de vida.

Entre los argumentos para justificar el traslado, llegados a oídos de las damas “como rumores de pasillo”, Menaché de Lovato cita que no hay vocaciones religiosas para que el módulo siga funcionando; otro es que iban a acoger a otras adultas mayores con más recursos; también que se dispondrían las habitaciones para la clínica adjunta o para ampliar consultorios, “y en otros momentos nos dijeron que nos iban a sacar como diera lugar”.

Según estas abuelas, en días pasados recibieron un ultimátum de desocupación, en una reunión que encabezaron Madre María Teresa Fajardo, directora de las Casas de los Pobres, y la directora del ancianato Madre Emilia, María de los Ángeles Perdomo, quienes le manifstaron a las residentes que iban a remodelar el lugar para recibir a unas novicias.

Al respecto se consultó a la Madre María Teresa Fajardo y no quiso dar detalles.

“Ser un adulto mayor no quiere decir que pierdas tu dignidad

Ana Elisa Hougaard, en nombre de las abuelas afectadas, solicita que la Madre Teresa Fajardo les firme un acta de compromiso sobre el resguardo de su integridad física y pertenencias, “que nuestros derechos sean respetados hasta tanto la situación no se dirima ante las instituciones del Estado que correspondan”.

Asimismo, pidió a la Superintentendencia de Arrendamiento y Vivienda que acuda al lugar y haga un censo.

“Ellos podrían colocar a las abuelas en el registro nacional de arrendatarias y eso obliga a que nos hagan un contrato de arrendamiento para no quedar sujetas a la arbitrariedad de alguna autoridad de turno o directiva aquí. El hecho de que tú seas un adulto mayor no quiere decir que pierdas ni tu dignidad, ni tu integridad y que por eso no se te va a respetar”.

Abuelos están protegidos por la ley

Los adultos mayores en Venezuela están protegidos a través de la Ley de Servicios Sociales y el Instituto Nacional de Servicios Sociales (Inass) es el ente encargado de garantizar el bienestar, la inclusión social y el respeto de los derechos de los adultos y adultas mayores.

El Inass, ente adscrito al Ministerio para las Comunas y Pretección Social, está abierta a recibir denuncias en este sentido y para ello pone a disposición su Oficina de Atención al Ciudadano Distrito Capital, en la sede central ubicada en la calle Las Flores, entre calle San Gerónimo y calle La Iglesia, edificio Inass, Sabana Grande. Para comunicación vía telefónica están disponibles los números 0212-762.59.31 al 34.

AVN

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