Meterle “la Mocha” a la vida:

EL “SUbibAjA” dE UN yiPSErO

jeep urb“Una vez estaban unos muchachos en la cola y se montaron (…) cuando íbamos por ahí para arriba, el hombre abrió un koala y me sacó una pistola y me la puso aquí en la boca, ‘estás atraca’o con todos los pasajeros’. y el hombre, de repente, me dio dos cachazos porque yo me le puse un poco rebelde”Veo al conductor. Lo abordo sin abordar, y desde la puerta le digo: “Pana, trabajo en la revista Épale CCS, ¿la conoces?… ¿te han entrevistado?”. “Sí, -me responde, casi sin mirarme-, y no me gusta esa vaina”. Me quedo dando vueltas por la parada. El yip llega, da la vuelta, y veo la cara de buena gente de Oscar. ¡Este mismo es! “¿Compadre, lo puedo entrevistar?”, y le enseño la revista número 09. Son las 10 y 54 de la mañana, en la Calle 2 de El Valle. El señor Oscar permite que me suba. –¿cuánto tieMpo tiene trabajando en esto? -Quince años.

Le pido que le baje un poquito el volumen a la radio.

–¿cóMo eMpezó? -Bueno, empecé porque estaba sin trabajo y un amigo mío me ofreció que lo ayudara aquí a manejar un yip, y desde entonces estoy en este negocio. Hace ya bastante tiempo.

–¿Y este Yip es suYo?

-No. Yo soy un “avance”.

–¿Y cuánto gana?

-A veces, en un día, me quedan 300, 400, 200. No es una tarifa fija. Uno paga 800 bolívares y lo que sobre es de uno. Desde las cuatro de la mañana hasta las nueve de la noche.

–¿dónde vive?

–Allá arriba, en la parte alta del barrio El 70.

–¿vaMos a pasar por ahí?

-No, llegamos cerca, pero no hasta donde yo vivo.

Ya estamos a punto de salir. Atrás caben 10 pasajeros (y/o pasajeras). Oscar me cuenta que los yips sirven de ambulancia, que ha tenido que llevar parturientas para la Maternidad o al Clínico, ha llevado heridos y que eso es gratis. Es una emergencia. Que también lo han atracado. Me cuenta: “Una vez estaban unos muchachos en la cola y se montaron, así como estás tú. Cuando íbamos por ahí para arriba el hombre abrió un koala y me sacó una pistola y me la puso aquí en la boca, ‘estás atraca’o con todos los pasajeros’. Y el hombre, de repente, me dio dos cachazos porque yo

me le puse un poco rebelde… –¿Qué le dijiste, oscar? -(Oscar estira los brazos) “¡Bendito sea dios! ¿Nos van a atracar?”. Eran como las ocho de la noche, todo el día bregando para que te vengan a atracar. Y entonces me dejó caer la pistola por aquí, dos veces, y me hizo dos chichones en el coco.

–¿Y atracaron a todo el Mundo?

-Se llevaron los reales de todo el mundo. Hicieron un mercado con nosotros.

–¿hace cuánto fue eso?

-Hace alrededor de seis años. De ahí para acá han bajado un poco los atracos. Ahorita hay más seguridad. Está la Policía Nacional que sube y baja bastante por ahí por esa calle.

–¿tú de Qué lado estás, eres chavista u opositor?

-Yo he sido chavista desde el referéndum para acá. La primera vez yo no voté por Chávez, cuando ganó. Yo no creía en los políticos. Después, vi a Chávez ahí más o menos, entonces en el referéndum voté para que se quedara, pues.

–¿Y Qué opinas del alcalde de caracas?

-Bueno, Jorge Rodríguez… como que se ve poco, ¿verdad? En estos días, por ejemplo, yo fui para El Cementerio, ¡verga!, qué descuido tan grande de ese cementerio, ¿oyó?.  Yo tengo dos hijos enterrados que me han matado, y donde están enterrados eso es un gran desastre…

–¿cóMo fue eso?

-Bueno, uno se volvió malo porque se me fue por mal camino, pues. El otro, en una fiesta por ahí, parrandeando; también, en una pelea le dieron un tiro y lo mataron.

–¿cuántos hijos tienes? -Nosotros tuvimos, con la mujer, cinco hijos, dos hembras. Me queda uno que, por cierto, está accidentado allá arriba. En una moto, se cayó y lo atropelló un carro. Tú sabes

cómo hay accidentes de moto…

–¿Qué le pasó?

-Tuvo un accidente aquí (se señala la cabeza) y le sacaron todo esto, lo operaron y todo, pero entonces tiene una pierna rota que le pegó mal.

–esta entrevista posiblemente la lea el alcalde. ¿necesitas ayuda con tu hijo?

-Dígale que tengo un hijo que tuvo un accidente de tránsito, y a él lo operaron muy bien en el Clínico de la cabeza, a él le sacaron todo este hueso y se lo volvieron a colocar, todo muy bien por ahí. Pero entonces, traumatología nos puso a pasear hasta que nos cansamos de ir para el Clínico y no volvimos más. Entonces, nos recomendaron que fuéramos al Vargas, y más ir y venir.

Hasta conseguimos una ayuda por Cantv, y se perdió porque el cheque caducó, ellos dijeron que lo reimprimen pero ya la cosa vale más.

–¿Qué le pides exactamente?

-Unas placas y unos tornillos para ponerlos en la tibia y el peroné, que los tiene rotos y mal pegados.

–¿Qué ves distinto ahora, Que sea bueno Y Que sea Malo?

-Bueno, lo que pasa es que de lo malo uno no puede hablar mucho… Y el hombre no habló. Ya estamos cerca de la punta, y va a empezar a montarse la gente en el yip. Hay un cartel que reza: “Jesucristo tiene un propósito contigo”. Le pregunto si es evangélico. Me dice que anda por esos caminos, que ya casi llega. Abajo del cartel, se lee: “MITSA”. Le pregunto, me dice que es “Ministerio de Tablitas de Salvación”. Y me cuenta que el fundador murió en un accidente de tránsito yendo a Ciudad Bolívar, a un encuentro de Iglesias o algo así.

Comienza a montarse la gente. Un niñito llora. –¿cuántos pasajeros caben?

-Metemos diez. Los estudiantes a bolívar y cuatro los demás. “El de diez”, dice Oscar, y entrega el vuelto. “Otro de diez”, y entiendo la metodología: al nombrar el billete, el dueño o dueña estira la

mano y agarra su vuelto. “El de veinte”, “el de cinco”…

Arrancamos. Maneja, cobra, da vuelto, mantiene los billetes en la mano. A veces llaman La Autopista a la calle que sube, porque se tranca. “Están arreglando la calle, a veces en un día me quedan 300, 400, 200. No es una tarifa fija poniéndole concreto nuevo -me dice Oscar-.Que es trabajo de la ministra. ¿Cómo es que se llama?, ¿Faria?”. Primera parada. Se baja una señora y le da la bendición a un joven. “Amén”, dice, y cierra la puerta. Seguimos. “Por la escalera, por favor”. Oscar sigue contándome de las dificultades del camino, los obstáculos, lo difícil que es cuando llueve, la basura, el río que se forma. Llegamos a La Baranda. El niñito dejó de llorar y pregunta si llegamos. “Ya falta poco”, dice Oscar. “Déjame por aquí”. Llegamos al final. Parte alta de El 70. Venden chicha. Cancha de básquet. Mientras transcribo, pienso en los que leen esto desde fuera del barrio. Los que nunca se han montado en un yip. Rutas troncales, les dicen. Los que se montan en un ascensor para llegar a su casa. La gente de barrio y la de urbanizaciones. Miro Caracas desde El Mirador de Las Terrazas del 70. Y se ve de pinga. Comenzamos a bajar. A Oscar lo saluda todo el mundo. El yip se llena rápido. Lo paran como se paran los carritos, los autobuses.

Sacar la mano es una señal venezolana: “Cuando hay muchos estudiantes, cargamos un viaje completo, cada yip, para salir de ellos”.

–¿a ustedes les gusta cargar estudiantes?

–No, no. A casi nadie le gusta cargar estudiantes.

–¿por Qué?

–¡Por el bolívar! (risas). Por el pasaje que es muy baratico.

–¿no haY un subsidio?

–Sí, lo cobran los dueños. No estoy muy enterado de eso.

Ya casi llegamos. “Full” pasajeros, y pasajeras. “Cada persona es una historia”, afirma Oscar.

–¿no le pones la “Mocha”?-

-No, prácticamente no se usa, este carro tiene mucha fuerza. Es raro que un carro lo “enmochen” aquí. Once y treinta y cuatro. Llegamos. –un Mensaje ahí, Oscar.

-Bueno, yo lo que les puedo decir es que amen a su prójimo, como dice la Biblia. Y tratemos de ser gente./ÉPALE CCS

jeep urb

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s